Capitulo Dos
Universidad
Universidad
LaChiqui2094:
-¡Estas loca! ¡L-O-C-A! ¡You, crazy girl!-
Hace dos horas, Hana había estado alucinada con la compra de su nuevo teléfono. Un modelito de lo más moderno. Que ella trataba como si fuera una pieza de cristal, con miedo a dañarlo o hacerle un rayón, y que todavía tenía el plástico puesto.
Hace una hora, Hana le había enviado su nueva cuenta de mail a su mejor amiga y/o casi hermana, Chiquinquira (alias Chiqui). Mientras subía por las escaleras del edificio sur de la universidad.
Hace media hora, Hana recibió un adorable mensaje de su amiga/casi hermana, lleno de palabras no tan adorables.
Hace diez minutos, Hana le respondió con las misma simpatía. Ella caminaba por unos amplios pasillos, tratando de ubicar su salón de clases.
Hace 20.7 segundos, Hana se arrepintió y empezó a considerar seriamente lanzar su nuevo teléfono desde un cuarto piso.
Hana_01:
Vaya, estoy impresionada. Tu nivel de ingles ha mejorado considerablemente.
LaChiqui2094:
¡No juegues conmigo! Lo hiciste, realmente lo hiciste ¬.¬
Hana_01:
Por supuesto. Estamos hablando de mí, después de todo.
LaChiqui2094:
¡Rayos! Como me gustaría estar enfrente de ti, y gritarte todas las cosas que te tengo que decir. Uffff…
Hana_01:
Si, si… Es un hecho lamentable. Mira, tengo que irme. Ya encontré mi salón.
Hana_01:
Hablamos.
Hana coloco el perfil Silencioso en su teléfono. Chiqui no iba a dejar de sermonearla, por al menos, unas cuantas semanas.
Sus clases comenzaron y terminaron sin contratiempo, dejando atrás el hecho que se perdió dos veces. Para el almuerzo ya había conocido a un grupo de compañeros de aula, cuyos nombres aun no podía recordar pero que estaba determinada a hacerlo. Tres chicas y dos chicos, todos ellos muy energéticos y que al parecer ya se conocían.
Caminando por el campus, ellos le señalaban lugares y personas. Contando una historia graciosa en cada ocasión.
-Y por aquí, esta el comedor. Como sabrás, se utiliza a las horas de las comidas. Pero también podría considerarse nuestra Suecia. Un lugar donde todas las manadas, eh, digo, los diferentes grupos se reúnen en una momentánea paz. Y también donde se demuestra, casi como un tratado tácito, los diferentes y muy coloridos estatus sociales –
Hana se le quedo mirando. Era el chico más alto, estaba sonriendo abiertamente. La sonrisa hacía que se le marcaran pequeños hoyuelos en las mejillas. Pero su tono estaba lleno de verdadera amargura, lo que era bastante contradictorio.
-Ignóralo. Tiene un complejo de inferioridad- Dijo una de las chicas, quitándole importancia.
-Bueno, lo tendré en cuenta. Para cuanto vaya a realizar una revolución estudiantil. Ya sabes, derrocar a la tiranía y todo eso. - Recibió risas y carcajadas como repuesta. El chico alto le sonrió cómplice.
-Tengo que hacer algo. Voy en un minuto-
Se retiro hasta los alrededores, a los jardines.
Reviso los mails. El buzón estaba lleno de mensajes de Chiqui, pero no había ni uno de él. Lo primero que hiso al comprar el teléfono fue enviarle un mensaje, hace ya varias horas. Pero él no respondió. Lo que era raro, considerando que hablaban todo el tiempo cuando ella vivía al otro lado del mundo. Ahora que ellos estaban en el mismo país, en la misma ciudad y en la misma universidad. Hana no pensó que eso fuera a cambiar.
Hana_01:
Hey! ¿Estas ocupado? Solo quería comentarte que mí primer día a sido, genial. Sabes, para ser un primer día. Espero que el tuyo fuera igual ^.^
Enviando…
Al segundo siguiente de haberlo enviado, se retracto. Era el primer día de clases, por supuesto que estaba ocupado. No es como si él fuera a dejar de hacer lo que estaba haciendo para responderle un mensaje. Hana se reprendió mentalmente, ella tenía que prestarles atención a sus casi nuevos amigos, no estar revisando cada cinco minutos si un chico le escribió o no. Aunque ese chico, fuera él.
Al entrar en el comedor, Hana entendió de lo que hablaba el chico alto. Es casi como si hubiera saltado a una de esas series o películas americanas. Los que tenían dinero, los que no tenían tanto dinero, los populares y los no tan populares… Todos se encontraban separados como si hubiera una línea invisible entre ellos. Hana sacudió la cabeza, esperando que la rara ilusión de líneas limítrofes se fuera. Después barrió con la mirada la habitación, ansiosa. Pero él no estaba ahí. Sintió la desilusión, pero solo fue una ráfaga. Ahora, ellos tenían tiempo de más para verse.
*****
-Me alegra que te fuera tan bien –
Hana se encontraba lavando los platos de la cena, su tía estaba en la mesa bebiendo una taza de té. Ella había hecho un trato con su tía, la ayudaría con todos los quehaceres de la casa. Su tía protesto, pero al final la convenció. Hana no quería sentirse como una inútil o una invitada, quería que esa fuera su casa. Al menos, por los próximos años.
-Si. Conocí a personas… Interesantes- Sus casi nuevos amigos si que lo eran.
-El fin de semana te llevare de tour. ¿Qué te parece?- Dijo su tía feliz, como siempre.
-Genial-
Al entrar en su habitación, llamo a sus padres. Era un lujo que solo podía darse con ellos. Envió varios mensajes a sus amigos, a Chiqui, y con sorpresa a sus casi nuevos amigos, que tal vez ya podía considerar amigos.
Pero lo pensó dos veces antes de enviarle un mensaje a él. No le había respondido. ¿Era posible que todavía estuviera ocupado? Hana resistió la tentación de escribirle, ella sabia que trabajaba. No podía ser una cría y molestarlo solo porque quería hablar con el. Pero eso no evito que se quedara despierta hasta la madrugada, esperando un mensaje que nunca llego.
Tres semanas después.
Hana se encontraba tomando fotos de la maravillosa y privilegiada vista que brindaba el Edificio 63, el rascacielos dorado. Este era, sin duda, el lugar más increíble que haya visto en toda su vida. Era simplemente algo fuera de este mundo. Hana nunca pensó que existiera tal cosa. Los centros comerciales de su ciudad natal, eran tienditas de la esquina en comparación. Soo, Nara y Hyunyung, sus casi nuevas amigas que pasaron a ser amigas, se burlaban de su expresión de sorpresa, que no la abandono en ningún momento.
-Vamos, tenemos que ir al Museo Sky Art 63. Y Hana, por favor, trata de no babear sobre las obras de arte.- Nara estaba pasando un tiempo de lujo, molestándola.
-Oh, lo intentare. Pero no prometo nada-
En todo el recorrido, se escuchaba el sonido del Click, de la cámara de Hana. Ella no quería perder ningún de detalle. Solo era una forma de distraerse. El día había sido estupendo, comprando, recorriendo barrios, restaurantes, cafés, y ahora estaban en la Torre Dorada.
Pero ella estaba deprimida. Una promesa vacía le oprimía el pecho, y cada vez que sentía que se divertía. La golpeaba con fuerza, como si se estuviera burlando de ella. Él no escribió. Pasaron tres largas semanas y él no escribió, ni siquiera lo había visto en la universidad. Y Hana, orgullosa, se negaba rotundamente a buscarlo.
Se sentía herida y estúpida, ellos eran amigos, bueno, amigos cibernéticos. Herida porque el no le había escrito desde que llego a Seúl, había roto su promesa. Y estúpida, porque aun tenia la esperanza de que lo hiciera y ella lo perdonaría sin dudarlo.
-¡Hana, despierta!- Estaban frente a una función, pero Hana no lograba recordar de que se trataba.
-¿Estas bien? Pareces distraída – Pregunto Soo, ella era la mas amable de las tres.
-No me prestes atención. Soy así normalmente- Hana se encogió de hombros.
*****
-¡Eso estuvo tan bueno! Les dije que era el mejor Ssambab del mundo- Hyunyung sonaba orgullosa, ella tenia un sexto sentido para la comida.
-Totalmente. Como se esperaba de nuestra Hyun-
Hana estuvo de acuerdo, a pesar, de que era la primera vez que comía Ssambab.
-Oh, aquí nos separamos. –
Habían llegado a la estación, las tres chicas debían tomarlo. Pero Hana solo tenía que caminar unas cuantas cuadras más.
-Hana, te llamare el lunes. Tengo unos dulces que quiero que pruebes-
-Ten cuidado de camino a casa-
-El próximo fin de semana, salgamos otra vez. Aun te quedan muchos lugares para babear-
Todas se reían mientras se alejaban, despidiéndose con la mano.
-OK ¡Nos vemos!- Hana grito encaminándose a su casa.
Las calles estaban bastante transitadas para ser de noche. Pero era una de las muchas diferencias entre su ciudad y Seúl. Los postes de luz iluminaban la acera por intervalos. Con luz, sin luz, con luz, sin luz, con luz… Al pasar por una parte sin luz, su teléfono vibro. Hana redujo el paso hasta detenerse. Reviso su teléfono.
La mano de Hana se cerró con fuerza, alrededor del pequeño objeto. Su sangre comenzaba a hervir.
u-u mee guustabaa muucho estee fiic D:!!
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